Magia, brujería y superstición

Download Report

Transcript Magia, brujería y superstición

Trabajo realizado por: Francisco Heredia Anaya 1º Bachillerato B.

Magia en la Edad Media

Durante la Edad Media uno se tropieza en todas partes con las antiguas tradiciones mágicas procedentes de la Antigüedad clásica, pero no solo de esta, sino también de las creencias populares propias de grupos de población diferentes, como por ejemplo los celtas, los germanos o los galos. Incluso las tradiciones hebreas y árabes ejercieron una gran influencia en aquellas ideas: no en vano estuvieron muy extendidas la doctrina secreta de los judíos, la cábala, y la magia astral y talismánica de los árabes. Magia y ciencia aún no estaban divorciadas, y muchos efectos naturales todavía no explicados se relacionaban con la magia.

MAGIA Y CIENCIA

En la Edad Media, la magia se consideraba una ciencia: se hablaba de las artes magicae o artes

incertae

, aunque eran artes prohibidas. El término "arte" significaba tanto como ciencia. Pero no fueron solamente los magos propiamente dichos quienes pretendían hacerse con aptitudes y poderes especiales con ayuda de las artes prohibidas, sino más bien los estudiosos los que en el proceso de desarrollo de las ciencias naturales tuvieron que utilizar en sus experimentos científicos las artes mágicas. Por eso entraron muchas veces en conflicto con la Iglesia y especialmente con la Inquisición.

LA MAGIA Y LA IGLESIA

A los magos se atribuían conjuros de difuntos y la capacidad de dominar los elementos. Practicaban sin éxito diversas técnicas mánticas (adivinatorias) como la magia especular y la adivinación onírica. También la posesión por el diablo y los hechizos patológicos y necrológicos se relacionaban con los magos. Para escapar de la persecución de la Iglesia, la magia se buscó nuevos espacios dentro del mundo religioso. Desde la cristianización de los paganos, la liturgia y también los ritos eclesiásticos absorbieron cada vez más ideas y acciones que se habían considerado propias de la magia.

SANTOS CONTRA MAGOS

En el proceso en el que la Iglesia pugnó por monopolizar progresivamente los fenómenos sobrenaturales, los santos cristianos acabaron siendo los rivales de los magos. Para la Iglesia, el milagrero que dominaba el arte de la magia era particularmente peligroso, porque el pueblo llano podía tomarlo fácilmente por un santo. La Iglesia se vio ante un peligro muy serio, ya que aparecieron muchos santos falsos que predicaban, profetizaban y congregaban alrededor de ellos a numerosas personas asegurando que eran Jesucristo. El pueblo seguía de buena gana a esas figuras dudosas porque aspiraba a contemplar lo divino con figura humana.

Y eso era precisamente lo que prometían esas personas, en las que se combinaban los rasgos de los hechiceros cristianos y paganos.

De este modo abrieron de nuevo las puertas a las antiguas creencias paganas, con sus cultos y sus ceremonias mágicas, que seguían vivas en la población y que la Iglesia se esforzaba por condenar al olvido. Había que desenmascarar a los falsos santos en auténticas competiciones de magia.

Este tema, muy extendido en la literatura religiosa de la Edad Media, se basa en el modelo de los escritos apócrifos del Nuevo Testamento, donde se habla de la competición entre Simón Mago y Pedro y se cuenta cómo Pedro logró con sus oraciones que Simón acabara por estrellarse contra el suelo durante uno de sus habituales vuelos mágicos.

LA MAGIA DE LOS SACERDOTES

En la Iglesia cristiana, la Biblia y los salmos se manejaban como si fueran textos mágicos, las medallas de santos servían de amuletos, las reliquias sustituían a los fetiches, las representaciones de Dios hacían las veces de ídolos y a partir de la Biblia y los salmos se componían verdaderos libros de magia y fórmulas mágicas. Los exorcistas empleaban salmos y fórmulas de la Biblia para expulsar a los demonios. Con el símbolo de la cruz, el rociado con agua bendita y la administración de la hostia se ahuyentaba a los malos espíritus.

Un ámbito particularmente complejo era la magia de los sacerdotes: cuando se lograba que acudiera un cura para exorcizar a un poseso, se demostraba que el clérigo ejercía su poder sobre los demonios. También los magos decían que tenían poder sobre los demonios: quien sabía ahuyentar a los demonios, también podía convocarlos. Es el mismo cuadro ambivalente que se conoce en el chamanismo: el hechicero puede curar, pero también embrujar, puede utilizar su magia para que sanen los enfermos o para que los sanos enfermen o incluso mueran. Los sacerdotes hechiceros podían ser objeto de las mismas sospechas.

EL CASO DE SILVESTRE II

En la Edad Media, incluso los papas utilizaban la magia. De Gerbert d'Aurillac, quien posteriormente fuera el papa Silvestre II (999-1003), se contaban las cosas más extrañas. Después de su muerte se tejieron innumerables leyendas en torno a su supuesto poder sobre los demonios. Así, decían que mediante un truco le quitó a un filósofo un libro de magia en el que estaban anotadas todas las artes secretas. Cuando el filósofo estuvo a punto de descubrirlo, juró lealtad al diablo si le salvaba de su perseguidor. Así ocurrió, y gracias al diablo Gerbert hizo una carrera profesional impresionante. Para adivinar el futuro, el diablo le entregó una cabeza de bronce que respondía a todas las preguntas con un "sí" o un "no". En las historias que giran en torno a Gebert d'Aurillac se mezclan numerosas leyendas de la literatura mágica. Así, la testa parlante empleada para la adivinación ya se conocía en tradiciones mucho más antiguas: por ejemplo, la cabeza de Bran en la antigua literatura irlandesa o la de Mimir entre los germanos.

INFLUENCIA ÁRABE

En la magia medieval desempeñaba un papel importante la influencia de Oriente, y sobre todo de Arabia. Puesto que también para los árabes la magia formaba parte, junto con la alquimia, del arte de la adivinación y la astrología, de las ciencias naturales, como tal erudición llegó a los centros de estudio del medievo europeo. Muchos textos árabes comentaban las diversas formas de la magia. Uno de esos libros influyó sobremanera en las ciencias herméticas hasta la época del Renacimiento: se trata del llamado

Picatrix

(en árabe, Ghayat al-hakim), donde se sostiene que el ser humano es capaz de transformar el propio ser con ayuda de la ciencia mágica, y sobre todo de las palabras, el idioma y las fórmulas. De esta manera, el ser humano, como entidad intermedia, podía evolucionar hacia formas superiores o inferiores. De acuerdo con el Picatrix , el saber mágico abarca tres ramas: el conocimiento de los talismanes, el de los planetas y el de los conjuros. Las constelaciones astrológicas se entendían como transmisoras de las formas celestes originarias.

La misión del mago consistía en trasladar a la materia la forma astral deseada por él partiendo de las estrellas y de determinadas constelaciones. De esta manera se elaboraban los talismanes, en los que tanto los metales empleados para fabricarlos como los signos que se grababan en ellos se correspondían con el ser espiritual atribuido a cada cuerpo celeste y de cuya energía quería apropiarse el ser humano. El mago intentaba asimismo hacer descender esas fuerzas a un determinado lugar para fijarlas en él. Cuando los seres espirituales aparecían personificados en demonios, el mago los conjuraba para ponerlos a su servicio. El Picatrix, donde confluían la astrología y la magia ceremonial, gozaba de gran prestigio entre los sabios de la Edad Media, reconocimiento que llegó hasta el Renacimiento.

LENGUAJES SECRETOS

Durante el transcurso de la Edad Media, la magia se convirtió en círculos eruditos en una rama de la ciencia. Si al principio los nexos misteriosos se explicaban sobre todo en el plano teórico, a partir del siglo XIII empezaron a abordarlos experimentalmente. La magia experimental conoció un gran auge sobre todo en la alquimia. Los resultados de los experimentos se anotaban para que los descubrimientos de las ciencias ocultas pudieran transmitirse con mayor facilidad a los adeptos o aspirantes a la condición de iniciados. Para protegerse de las amenazas de la Inquisición, pero también para satisfacer la propia aspiración "esotérica", se desarrollaron lenguajes secretos.

Sobre todo en la alquimia se ideó una lengua hermética rica en circunloquios simbólicos e imágenes alegóricas.

En siglos posteriores, este idioma secreto fue la causa de que se desarrollara el gran prestigio de que gozaba este arte entre los científicos naturalistas, pues parecía demostrar que de verdad, y sin duda alguna, se transmitía una ciencia oculta que, al menos así lo parecía, no era fácil de penetrar.

Brujería en la Edad Media

• El concepto de brujería en la edad media se basaba en ciertos prejuicios. Eran presuposiciones que incluían la creencia en que el diablo y sus acólitos, los demonios, los trasgos, los íncubos y los súcubos, eran reales y ejercían sus poderes en el mundo; en que la gente podía tener relaciones físicas con ellos y en que podían establecerse pactos entre las personas y los demonios.

En la brujería diabólica de la edad media se creía que los brujos eran siervos del diablo. En compensación por servirle bajo contrato, los brujos recibían supuestamente ciertos poderes, en especial producir o curar o traspasar enfermedades; provocar tormentas o lluvias o, a veces, causar la sequía; provocar la impotencia en los hombres y esterilidad en las mujeres; así como arruinar las cosechas, hacer que los animales quedaran estériles y que la leche se volviese agria.

• Se creía que eran capaces de despertar el amor por medio de filtros y pociones, o de destruirlo con hechizos y encantamientos; causar daño o incluso provocar la muerte con una mirada (el llamado mal de ojo) o clavando alfileres en una muñeca o estatuilla de cera que representara a la persona a la que se quería causar daño. Supuestamente podían hacerse invisibles y volar con la ayuda del palo de una escoba.

Se creía que adivinaban el futuro, reanimaban objetos inanimados, revivían a los muertos o conjuraban otros espíritus; así mismo se suponía que podían transformarse ellos mismos y a otros en animales, sobre todo en gatos y lobos.

En cuanto a la organización y la práctica tradicionales, y de acuerdo con la mayoría de los expertos, los brujos europeos de la época medieval en adelante estaban organizados en grupos o aquelarres de doce miembros, la mayor parte de ellos, pero no exclusivamente, formados por mujeres, y por un líder, generalmente, masculino. Este líder estaba considerado como vicario del diablo y muchos de sus fieles más ingenuos le trataban como si fuera el mismo diablo. Tradicionalmente se le representaba vestido de negro o con disfraz de macho cabrío, ciervo u otros animales con cuernos.

• El grupo se reunía una o dos veces por semana en lo que generalmente constituía una reunión local. En estas reuniones las brujas llevaban a cabo supuestamente ritos de culto al demonio, informaban de sus actividades y hacían planes para la próxima semana. Otras reuniones regionales, llamadas Sabbats -seguramente como un acto provocativo hacia el sabbat judío-cristiano , se reunían probablemente a centenares, a veces miles de alegres asistentes, incluyendo los brujos y sus neófitos.

El lugar de reunión de brujos más famoso de la Europa antigua y medieval fue Brocken, el pico más alto de las montañas Harz, en Alemania, donde transcurre la escena del Sabbat tan impresionantemente descrita en el Fausto de Goethe. Los dos Sabbats más importantes se celebraban en la noche del 30 de abril (Noche de Walpurgis) y la del 31 de octubre (víspera de la festividad de Todos los Santos). También se celebraban Sabbats en las noches del 31 de julio (Fiestas de la cosecha) y del 1 de febrero (Candelaria), además de otras.

• El Sabbat comenzaba con la iniciación de los neófitos. Se supone que la ceremonia iniciática incluía prestar juramento de obediencia al demonio, firmando con él pactos de sangre y profanando crucifijos, por ser la señal de la Cruz, y otros objetos sagrados; la asignación de un espíritu ayudante bajo la forma de gato, ratón, comadreja, sapo u otro animal pequeño, que actuara de sirviente del brujo; la realización de diversos actos obscenos de obediencia al demonio y su vicario. A la iniciación seguía un acto de culto general que con frecuencia incluía la misa negra, una farsa de la misa católica (véase Satanismo). Se dice que el culto desembocaba en una danza que se hacía cada vez más salvaje e indecente. El Sabbat terminaba supuestamente en una orgía sexual.

CARACTERÍSTICAS DE LA BRUJERÍA EN LA EDAD MEDIA

• A finales de la Edad Media empezó a configurarse una nueva imagen de la bruja, que tiene su principal origen en la asociación de la brujería con el culto al Diablo ( demoniolatría ) y, por lo tanto, con la la idolatría herejía XVI y XVII.

(adoración de dioses falsos) y (desviación de la ortodoxia).

Sin embargo, el primer proceso por brujería en que están documentadas acusaciones de asociación con el Diablo tuvo lugar en Kilkenny , Irlanda , en 1324 1325 solo hacia 1420-1430 puede considerarse consolidado el nuevo concepto de brujería. Existen variantes regionales, pero pueden ser descritas una serie de , características básicas, reiteradas tanto en las actas de los juicios como en la abundante literatura culta sobre el tema que se escribió en Europa durante los siglos XV,

• Las principales características de la bruja, según los teóricos del tema, eran las siguientes: - el vuelo en palos, animales, demonios o con ayuda de ungüentos, - encuentros nocturnos con el otras brujas en el

sabbat

o Diablo

aquelarre

, y - pactos con el Diablo, - sexo con demonios (en forma de íncubos y súcubos ) - la magia negra .

• Esta idea de la brujería, predominante en la Edad Moderna y base de las cazas de brujas, era alarmante en la época, ya que se extendió la idea de que las brujas conspiraban para extender el poder del Diablo. La caracterización negativa de las brujas comparte algunas características con el antisemitismo (expresiones como «

Synagoga Satanae

»,

de

convertirse en bruja.

siglo XVII.

Sinagoga

brujas), y tiene un fuerte carácter

Satanás

«sabbat», para designar las reuniones nocturnas de las misógino , o . Aunque no todos los sospechosos de brujería eran mujeres (hubo un significativo porcentaje de hombres procesados y ejecutados por delitos de brujería), se consideraba a la mujer más inclinada al pecado, más receptiva a la influencia del Demonio, y, por tanto, más proclive a La definición de la brujería como adoración al Diablo se difundió por toda Europa mediante una serie de tratados de demonología y manuales para inquisidores que se publicaron desde finales del siglo XV hasta avanzado el

• El primero en alcanzar gran repercusión, gracias a la reciente invención de la imprenta , fue el

Malleus Maleficarum

("Martillo de las brujas", en latín), un tratado filosófico escolástico publicado en 1486 por dos inquisidores dominicos, desapasionado y racional Heinrich Kramer (Henricus Institoris, en latín) y Jacob Sprenger . El libro no solo afirmaba la realidad de la existencia de las brujas, conforme a la imagen antes mencionada, sino que afirmaba que no creer en brujas era un delito equivalente a la herejía: «

Hairesis maxima est opera maleficarum non credere

» (

La mayor herejía es no creer en la obra de las brujas

).

Tanto el

Malleus

como otros muchos libros que se publicaron en la época, constituyeron el fundamento de la caza de brujas que se dio en toda Europa durante la Edad Moderna, especialmente en los siglos XVI y XVII, y que causó la muerte, según los cálculos más fidedignos, de unas 60.000 personas.

Pacto con el diablo

• Se atribuía a los acusados de brujería un pacto con el Diablo. Se creía que al concluir el pacto, el Diablo marcaba el cuerpo de la bruja, y que una inspección detenida del mismo podía permitir su identificación como hechicera. Mediante el pacto, la bruja se comprometían a rendir culto al Diablo a cambio de la adquisición de algunos poderes sobrenaturales.

Entre estos poderes estaba, lógicamente, la capacidad de causar maleficios de diferentes tipos, que podían afectar tanto a las personas como a elementos de la naturaleza; en numerosas ocasiones, junto a estos supuestos poderes se consideraba también a las brujas capaces de volar (en palos, animales, demonios o con ayuda de ungüentos), e incluso el de transformarse en animales (preferentemente lobos ).

El aquellarre

• Se creía que las brujas celebraban reuniones nocturnas en las que adoraban al Demonio. Estas reuniones reciben diversos nombres en la época, aunque predominan dos: los

sabbat

judíos y

aquelarre

. La palabra . La primera de estas denominaciones es casi con seguridad una referencia

aquelarre

antisemita , cuya razón de ser es la analogía entre los ritos y crímenes atribuidos a las brujas y los que según tradición popular cometían , en cambio, procede euskera ( macho cabrío ) y

larre

del la

aker

( campo ), en referencia al lugar en que se practicaban dichas reuniones.

Según se creía, en los aquelarres se realizaban ritos que suponían una inversión sacrílega de los cristianos. Entre ellos estaban, por ejemplo, la recitación del consagración de una hostia negra, que podía estar hecha de diferentes sustancias, o la bendición con Además, casi todos los documentos de la época hacen referencia a opíparos banquetes (con frecuencia también a antropofagia acusación muy común era la del Credo al revés, la hisopo negro. ) y a una gran promiscuidad sexual. Una infanticidio , o los sacrificios humanos en general.

• La principal finalidad de los aquelarres era, sin embargo, siempre según lo considerado cierto en la época, la adoración colectiva del Diablo, quien se personaba en las reuniones en forma humana o animal (macho cabrío, gato negro, etc). El ritual que simbolizaba esta adoración consistía generalmente en besar el ano del Diablo (

osculum infame

). En estas reuniones, el Diablo imponía también supuestamente su marca a las brujas, y les proporcionaba drogas mágicas para realizar sus hechizos.

• Se creía que los aquelarres se celebraban en lugares apartados, generalmente en zonas boscosas. Algunos de los más célebres escenarios de aquelarres fueron las cuevas de Zugarramurdi ( Navarra ) y Las Güixas (cerca de Villanúa de Jaca , en la en España , el monte provincia de Huesca Brocken (mencionado en ) el el

Fausto

nogal de de Goethe ), en Benevento Alemania , y el paso de Carnac Tonale en , en Francia Italia .

;

• Se creía también que algunos aquelarres se celebraban en lugares muy lejanos de la residencia de las supuestas brujas, que debían por tanto hacer uso de sus poderes sobrenaturales para desplazarse volando: por ejemplo, se acusó a algunas brujas del País Vasco francés de asistir a aquelarres en Terranova .

Algunas fechas se consideraban también especialmente propicias para la celebración de aquelarres, aunque varían según las regiones. Una de ellas era la noche del 30 de abril al 1 de mayo , conocida como noche de Walpurgis .

El vuelo

• Se atribuía a las brujas la capacidad de desplazarse volando a los aquelarres. Esta creencia se remonta, al menos, a la Antigüedad clásica, aunque a menudo fue vista con escepticismo (por ejemplo, en el Canon episcopi se afirma la absoluta falsedad de esta idea). Los procedimientos empleados para volar varían según los diferentes testimonios: en el Canon episcopi, por ejemplo, se hace referencia a la creencia de que las brujas se desplazaban en animales voladores. Sin embargo, el medio de locomoción más frecuente, y que como tal ha perdurado en la imagen actual de la bruja, es la escoba .

El simbolismo de la escoba se ha interpretado de diversas formas. Para algunos autores se trata de un símbolo fálico, lo que se relacionaría con la supuesta promiscuidad sexual de las brujas. Otras teorías mencionan que la escoba pudo haber sido utilizada para administrarse determinadas drogas . En cualquier caso, llama la atención el tratarse de un objeto en la época casi relacionado casi exclusivamente con la mujer.

• Con respecto a los vuelos de las brujas, las opiniones de los teólogos de la época estuvieron muy divididas. Para algunos, tenían lugar físicamente, en tanto que otros consideraban que se trataba de ensueños inducidos por el Diablo. Modernamente se han relacionado con el consumo de ciertas drogas conocidas en la Europa rural, tales como el beleño , la belladona y el estramonio .

Referente a la forma de vuelo que se les atribuía en el resto del mundo, en el caso de Chile destaca la creencia de que el (del mapudungun brujo chilote cuenta con un "macuñ" makuñ: "manto"o "chaleco") hecho con la piel del pecho de un cadaver humano. Igualmente en este país y en la Voladora .

Argentina se les atribuía la capacidad del vuelo transformados en aves de "mal agüero" (mala suerte), ejemplo de ello es la leyenda de

La metamorfosis

• Todas las culturas tienen entre las atribuciones de las capacidades de magos, brujas o hechiceros las de transformarse en animales. Aunque la cultura popular del norte de Europa atribuye a las brujas la transformación preferente en un gato negro.

Referente a la metamorfosis que se les atribuía en el resto del mundo, en el caso de sudamérica, en la tradición de Chile y algunas zonas de Argentina , La transformación de las brujas es principalmente en aves, aunque también se menciona la transformación en otros animales; destacando un tipo de bruja o brujo (al igual que los Calcu en la tradición Mapuche), que se le atribuye la capacidad de transformarse en un mítico pájaro conocido como Chonchón .

Prácticas mágicas

• Se atribuía a las brujas la realización de hechizos mediante la magia negra , esto es, con fines maléficos. Mediante estos hechizos, lograban supuestamente hacer morir o enfermar a otras personas o al ganado, o desencadenaban fenómenos meteorológicos que arruinaban las cosechas.

REACCION DE LA SOCIEDADAD MEDIEVAL ANTE LA BRUJERÍA. LA CAZA DE BRUJAS

• Reacción individual de los afectados: lapidan a la que consideran responsable de la muerte de un familiar, etc. Esto podía ocurrir sobre todo en aldeas, etc, donde la autoridad central no es fuerte.

Donde hay fuerte autoridad, es ella quien se encarga de juzgar a la bruja o brujo, y condenar bien a pagar indemnización, bien ejecutándola. La ley prohibía con firmeza que la gente se tomase la justicia por su mano y eliminase a personas sospechosas de brujería, pero no obstante a veces la muchedumbre iracunda ignoraba estas leyes.

La gente solía encontrar la explicación a algún desastre inexplicable o imprevisible en un maleficium. Por ello en épocas de crisis se acusaba y quemaba a muchas personas acusadas de brujería.

Los campesinos sentían un recelo tal hacia los maleficia que acusaban a cualquier persona sospechosa, generalmente mujeres, cuando ocurría alguna desgracia. En estos casos, incluso a veces la ira recaía sobre una monja sospechosa de utilizar un muñeco de cera para hacer maleficium.

LA CAZA DE BRUJAS

• Entre los siglos XV y XVIII se dio una persecución particularmente intensa de la brujería, conocida como caza de brujas . Esta persecución afectó a la práctica totalidad del territorio europeo , si bien fue particularmente intensa en Centroeuropa , en los estados semiindependientes bajo la autoridad nominal del Sacro Imperio Romano Germánico , y en la Confederación Helvética tema dan una cifra aproximada de 110.000 procesos y 60.000 ejecuciones, a pesar de que cálculos anteriores arrojaban cifras mucho más elevadas.

. Los estudiosos actuales del La caza de brujas tiene su origen en la creado por el partir del Papado siglo XIV para perseguir la Inquisición , tribunal herejía , pero que a

maleficarum

("Martillo de brujas"), manual para uso de inquisidores publicado en 1486 por los monjes dominicos Heinrich Kramer y Johann Sprenger , según los cuales negar la existencia de las brujas equivalía a hacerse sospechoso de herejía. Entre los siglos XVI y XVIII aparecieron numerosas obras de eclesiásticos y juristas acerca de este tema.

• Contra lo que suele creerse, sin embargo, la mayor parte de los procesos por brujería los llevaron a cabo tribunales civiles, y la Inquisición solo tuvo un papel preponderante en los primeros años de la caza de brujas. Los procesos tuvieron lugar por igual en países católicos y protestantes . En los territorios de religión ortodoxa , en cambio, las cazas fueron de intensidad mucho menor.

Durante estos procesos, se aplicó con frecuencia la tortura para obtener confesiones, por lo cual los investigadores actuales suelen manifestar cierto esceptimisto acerca de lo manifestado en los juicios por brujería.

Algunos procesos por brujería se han hecho especialmente célebres; como el de las brujas de Salem , en los actuales Estados Unidos dramaturgo Arthur Miller , tema de una célebre obra del , publicada en 1953 , que popularizó la expresión "caza de brujas" en relación con la Comisión de Actividades Antiamericanas del senador Joseph McCarthy . Desde entonces, la expresión "caza de brujas" se aplica metafóricamente a cualquier persecución de tipo ideológico.

Supersticiones medievales

• Quien más quién menos se deja llevar por pequeñas supersticiones que atraen la buena o la mala suerte. Muchas de ellas, relacionadas tanto con la buena como con la mala suerte se remontan a siglos atrás, la gran mayoría son medievales.

Aquí dejo los orígenes de las más conocidas: -

El gato negro:

dice la superstición que cruzarse con un gato negro atrae la mala suerte. Teniendo en cuenta lo apreciados que eran los gatos en las civilizaciones antiguas (recordemos que en Egipto eran considerados semi-dioses e incluso se les momificaba cuando morían para que pasaran a la vida eterna) su relación con la mala suerte se inició en la Edad Media, cuando se asociaban con el culto al diablo y su posesión significaba poco menos que ser un adorador de Satán. Toda mujer anciana y solitaria aficionada a las hierbas y con un gato negro en su casa era mirada con recelo y sospecha.

El trébol de cuatro hojas

: era muy apreciado por los druidas celtas para sus ritos y pociones, por lo difícil de su localización: encontrarlo requería de mucha paciencia y de mucha suerte... ... y de ahí su significado.

-

La herradura

: trae buena suerte tener una herradura colgada de la puerta de la casa. El origen de esta superstición es una leyenda medieval en la que un misterioso caballero le encarga a un herrero un par de herraduras para sus pies, que resultaron ser pezuñas. Al verlas, y sospechando que el caballero era el mismísimo diablo, el herrero hizo lo posible porque el ponerle las herraduras fuese dolorosisimo, hasta que el diablo pidió compasión y prometió no volver a entrar en una casa en la que hubiese una herradura en la puerta.

El número 13:

desde luego es un número fatídico. Parece que el origen de la superstición está en la mitología nórdica, al parecer 12 dioses del Valhalla estaban invitados a un gran banquete, pero el malvado Dios Loki consiguió sumarse a la celebración, que terminó en una batalla campal y con la muerte de uno de los dioses. La historia volvió a repetirse en la Última Cena, los doce apóstoles y Jesús, pocas horas antes de que éste fuera prendido y ejecutado. Martes y 13 fue el día en que los templarios fueron traicionados y hechos prisioneros. Viernes 13 el día que Jesús fue crucificado. Desde luego hoy en día se considera de muy mal fario sentar a 13 comensales en una mesa, incluso dice la superstición que uno de ellos fallecerá próximamente (creo recordar que este es el argumento principal de una novela de Agatha Christie...)

- La pata de conejo:

según los antiguos celtas, el conejo era un animal privilegiado. Se dice que es el único animal que nace con los ojos abiertos, y su capacidad de excavar en la tierra y moverse bajo ella le permite ver y conocer cosas que el ser humano no imagina. Además a nadie se le escapa su increíble capacidad reproductiva, símbolo de la buena suerte en la edad media. Se cree que llevar una pata de conejo nos confiere prosperidad y capacidad para ver más allá...

-

El color amarillo:

en la Edad Media era el color utilizado por la santa inquisición para exponer bajo escarnio público a los herejes, las adúlteras y los criminales en general (el llamado sambenito era de ese color). Los malos augurios sobre el amarillo se extendieron al mundo del arte cuando Molière falleció en plena escena vestido de este color.